THE PUPPET MONSTER MASSACRE (2010): Cuando el Fieltro se Convierte en Carnicería
Hay películas que nacen para cambiar el mundo. The Puppet Monster Massacre no es una de ellas. Pero sí nació para llenar un hueco muy específico en el universo del cine-B que, inexplicablemente, nadie había llenado antes: ¿qué pasaría si el slasher de los 80 lo protagonizaran marionetas de tela?
La respuesta, amigos de peliculasmalas.com, es esta joya de 70 minutos. Setenta. Ni uno más, ni uno menos. Justo los suficientes para que el fieltro vuele en pedazos.
De Qué Va la Cosa
Un grupo de adolescentes (bueno, marionetas adolescentes) acepta el reto de pasar una noche en la mansión Wagner, en las afueras del pueblo. El dueño, ese tipo que nunca es de fiar en estas películas, ha estado cocinando algo en el sótano. Spoiler: no es estofado. Lo que ha creado es un monstruo, y el monstruo tiene hambre.
El argumento es, básicamente, un homenaje descarado a House on Haunted Hill (la original, la de Vincent Price, no la remake de los 90 que tampoco era ninguna maravilla) mezclado con el espíritu de los monster movies de los 80. Marionetas entran, marionetas no salen. Así de sencillo. Así de glorioso.
El Genio Detrás del Caos: Dustin Mills
Aquí viene lo bueno. El responsable de esta obra maestra del micropresupuesto es Dustin Mills, un cineasta de Ohio que decidió que si no podía hacer la película de sus sueños con dinero, la haría sin él.
¿Con cuánto presupuesto? Prepárense: mil dólares. 1.000 dólares. Lo que cuesta una buena chaqueta de cuero o una cena romántica en un restaurante decente.
Y aquí viene la guinda: Mills no solo dirigió, escribió el guion y manejó la cámara. Es que no había marionetistas. Ninguno. Cero. El hombre movía las marionetas él solo. Imagínense la escena: Dustin Mills, solo en una habitación, haciéndose las voces, moviendo los muñecos, filmándose a sí mismo… Si eso no es arte, que venga Dios y lo vea.
Para los fondos y escenarios, usó croma verde y matte paintings digitales porque, claro, con 1.000 dólares no te puedes permitir una mansión de verdad. El resultado tiene ese encanto inconfundible de «lo hizo un tío en su garaje» que tanto amamos en este mundillo.
Curiosidades y Cotilleos de Rodaje
- El presupuesto de 1.000 dólares incluía, según el propio Mills, momentos épicos como su actriz soplando niebla artificial con una máquina de niebla de 20 dólares y un ventilador que apenas funcionaba, mientras sus amigos movían el maletero de un coche para simular que alguien conducía de noche. Producción con P mayúscula.
- La película apareció reseñada en Fangoria y HorrorHound, las biblias del cine de terror cutre. Mills confesó que cuando vio su película en esas páginas casi le da algo: «Eso es lo que hace que el corazón se me acelere». El hombre tiene prioridades muy claras en la vida.
- También tuvo reseña en Ain’t It Cool News, que para los frikis del género es como que te publiquen en el New York Times.
- Mills llegó a planear una secuela, PMM2, e incluso tenía el guion esbozado. El problema: sin pasta no hay maionetas. Intentó financiarla rodando cortometrajes de explotación para vender en convenciones… lo cual dice mucho de la economía del cine indie de terror.
- Después de esta película, Mills siguió adelante con proyectos igualmente absurdos como Zombie A-Hole y Night of the Tentacles. Y también, y esto es real, grabó un vídeo musical porno de marionetas para una banda de Las Vegas llamada The Fat Dukes of Fuck. El hombre no tiene límites. Nosotros lo respetamos profundamente.
El Sello Técnico: Una Obra de Artesanía Cutre
La película combina marionetas hechas a mano con animación por ordenador. Los escenarios son virtuales, construidos digitalmente sobre fondo verde. El resultado es una mezcla estética que recuerda vagamente a lo que pasaría si los Teletubbies hubieran producido una película de Sam Raimi con el presupuesto de un bocadillo de mortadela.
La música corre a cargo de Jared Kaelber, y hace exactamente lo que tiene que hacer: sonar a banda sonora de película de terror de los 80 que has oído mil veces pero que igual te pone los pelos de punta.
Influencias Declaradas (El Director Habla)
Mills no se esconde: sus ídolos van desde Sam Raimi y Dario Argento hasta tipos como Jim Wynorski (el rey del cine de explotación de bajo coste). Su película favorita de todos los tiempos es The Monster Squad (1987), lo cual lo convierte automáticamente en alguien de confianza.
Su filosofía vital es tan honesta que da ternura: «Busco huecos en el universo del cine-B e intento rellenarlos». Caballeros, eso es una misión de vida. Eso es vocación.
Veredicto Final
The Puppet Monster Massacre es exactamente lo que promete: un massacre, con puppets. Sin pretensiones, sin presupuesto, sin pudor. Hecha con un amor al género que se nota en cada fotograma mal renderizado y en cada marioneta con las tripas de fieltro al aire.
¿Es una obra maestra del cine universal? No. ¿Es una obra maestra de peliculasmalas.com? Absolutamente. Dustin Mills con mil dólares, un fondo verde y las manos ocupadas moviendo marionetas hizo más que muchos con millones. Y eso, en este mundillo, se llama respeto.
Ponedla en una noche de viernes con cervezas y amigos sin escrúpulos. No os arrepentiréis.





Comentarios
1 Opinión Polémica
Tengo q ver esta joyita cuanto antes…