Torremolinos, faro de la civilización occidental y destino predilecto de guiris con precariedad de crema solar, se convierte hoy en escenario de lo que los historiadores del futuro recordarán como el acontecimiento cultural más importante desde los espetos sin gluten.
Pedro Temboury, joven cineasta de empuje y resolución inquebrantables, nos entrega su ópera prima con la generosidad del artista que nada guarda para sí.
¿De qué va esta locura?
El argumento, de una riqueza conceptual que desafía toda clasificación conocida, nos presenta la llegada a la bella localidad costera del Dr. Malvedades, individuo de acento argentino, poblada barba y propósitos francamente reprobables.
Su plan, concebido con esa clase de ambición que sólo admiran los muy malvados o los muy valientes, consiste en resucitar a cuatro karatecas zombis que perecieron ahogados en la bahía de Málaga durante la Segunda Guerra Mundial, mientras ejercían sus oscuras labores como asesinos a sueldo.
Una vez reconstituido su ejército de muertos vivientes expertos en artes marciales, el Doctor procederá al secuestro de cinco adolescentes recién desvirgadas —condición esta última que la trama exige con una lógica interna irreprochable— para despertar mediante su sacrificio ritual al monstruo Jocántaro: ser mitológico mitad pulpo, mitad centollo, que en tiempos remotos destruyó la mismísima Atlántida y que ahora dormita plácidamente en algún punto indeterminado de la costa malagueña.
Las autoridades locales, desbordadas ante la magnitud de la amenaza, contratan los servicios del grandioso luchador Chuck Lee —homenaje simultáneo a Chuck Norris y a Bruce Lee, pues la película no escatima en tributaciones— para poner coto a la escabechina zombie.
Cuando este recurso resulta insuficiente, la salvación de Torremolinos recaerá sobre los hombros de la Hermandad de Surferos Católicos, valerosa congregación que une la devoción religiosa con el dominio de las olas, y cuya castidad voluntaria hasta los veintiún años constituye, al parecer, una fuente de poder sobrenatural ante la que ningún karateca muerto viviente puede prevalecer. Al frente de esta hermandad, el joven Jess, cuya motivación no es otra que rescatar a su novia Danuta, capturada entre las víctimas del Dr. Malvedades.
¿Por qué deberías ver Kárate a muerte en Torremolinos?
El film, en sus gloriosos ochenta minutos, acoge además extraterrestres llegados del espacio exterior, monjas de vocación incierta, yonquis de filosofía profunda, el programa televisivo Teletorremolinos conducido por el misterioso Dr. Orloff —encarnado por el propio director Temboury con admirable entrega—, y la aparición estelar del legendario cineasta de culto Jess Franco acompañado de la actriz Lina Romay, cuya sola presencia otorga a la cinta un pedigrí cinéfilo de insospechada envergadura. La banda sonora corre a cargo de Jorge Explosión, cuyas composiciones acompañan cada golpe, sacrificio ritual y aparición de cefalópodo con la solemnidad que el momento requiere.
La crítica más severa, convocando sus juicios con la gravedad de quien dictamina sobre el destino de las civilizaciones, ha llegado a calificar esta obra como «la peor película de la historia del cine español». Nosotros, en cambio, preferimos considerarla simplemente la más libre.
Anécdotas del rodaje
- Rodada en solo 12 días, con un presupuesto declarado de 6.000 euros. Para hacerse una idea: la mayoría de los cortometrajes universitarios de la época costaban más.
- Según la leyenda del mundillo cinéfilo, una parte sustancial del presupuesto habría ido destinada al hachís, elemento que además tiene presencia argumental explícita en el film.
- El director Pedro Temboury se reservó un papel para sí mismo: el enigmático Dr. Orloff, guiño directo al personaje fetiche del cineasta Jess Franco.
- Jess Franco y Lina Romay aparecen en la película como cameos de lujo, lo que convirtió a Temboury en el director novel que logró reunir a los padrinos del cine exploitation europeo en una producción de 6.000 euros rodada en Torremolinos.
- La película tardó dos años en estrenarse tras su rodaje en 2001, llegando a los cines el 14 de marzo de 2003.
- El título es un homenaje explícito a Kárate a muerte en Bangkok, película protagonizada por Bruce Lee, uno de los iconos reverenciados a lo largo del metraje.








Comentarios
1 Opinión Polémica
Me cuadra lo del hachis…
Peliculote👉🏼