Buenas noches.
Bienvenidos a este refugio para noctámbulos con buen gusto y estómago para lo extraño. Hoy les traigo una de esas rarezas que justifican la existencia de A24: Death of a Unicorn, ópera prima de Alex Scharfman, estrenada en 2025.
La premisa es deliciosamente absurda: un padre viudo y abogado de una gran compañía, interpretado por Paul Rudd, y su hija universitaria, Jenna Ortega, viajan en coche hacia un retiro de lujo en las montañas canadienses. El objetivo es impresionar al jefe, un multimillonario farmacéutico excéntrico encarnado por Richard E. Grant, que podría cambiarles la vida. Pero en el camino atropellan a un unicornio. Sí, un unicornio de verdad. Lo que empieza como un accidente trágico y surrealista se convierte en una espiral de codicia, venganza mítica y gore salpicado de humor negro.
Sinopsis
Un accidente con consecuencias míticas
La película arranca como una comedia incómoda y pronto deriva hacia un territorio donde lo fantástico, lo grotesco y lo satírico se dan la mano. El choque con la criatura desencadena una cadena de decisiones cada vez más torpes, egoístas y violentas, mientras la historia va revelando su verdadera intención: burlarse de la avaricia, del poder corporativo y de la forma en que los ricos intentan apropiarse de todo, incluso de lo imposible.
Codicia, monstruos y fábula moral
A24, esa casa que nunca ha tenido miedo a lo raro, lo incómodo o lo directamente demencial, vuelve a demostrar por qué es una de las productoras más valientes y coherentes del cine actual. Mientras Hollywood sigue regurgitando remakes y sagas sin alma, A24 se atreve a mezclar comedia negra, horror fantástico, sátira anticapitalista y un toque de fábula moral con una precisión exquisita.
Reparto
Paul Rudd y Jenna Ortega
Paul Rudd está perfecto en su registro de hombre normalito, torpe y ligeramente patético que intenta mantener la compostura mientras todo se desmorona. Jenna Ortega, con esa presencia afilada y esa intensidad que la hace única, aporta el contrapunto emocional y la conexión mística con la criatura. El dúo padre-hija funciona de maravilla: hay tensión, cariño reprimido y química real.
Un reparto de lujo
Will Poulter, Téa Leoni y Richard E. Grant completan un reparto de lujo que se divierte visiblemente interpretando a ricos excéntricos y oportunistas. Todos ellos encajan muy bien en una película que pide precisamente eso: intérpretes capaces de moverse entre la farsa, la incomodidad y el exceso sin romper el tono.
Dirección
El debut de Alex Scharfman
Scharfman dirige con pulso firme para ser su debut: sabe cuándo estirar la comedia, cuándo soltar la sangre y cuándo dejar que el absurdo respire. La película no busca la sutileza a toda costa, sino una mezcla muy consciente de espectáculo, ironía y desparpajo.
Ritmo, tono y estilo
Las secuencias de los unicornios adultos buscando venganza son brutales, visualmente impactantes y, al mismo tiempo, extrañamente poéticas. El gore es generoso pero nunca gratuito; siempre está al servicio de la sátira contra la codicia farmacéutica y la explotación de lo maravilloso.
Tono y humor
Entre la risa y el sobresalto
Lo mejor es que la película no se toma demasiado en serio a sí misma, pero tampoco se burla del espectador. Encuentra un equilibrio exquisito entre lo grotesco y lo emotivo, entre la carcajada y el escalofrío. Es inteligente sin ser pedante, sangrienta sin ser gratuita y, sobre todo, muy divertida.
Una fantasía con mala leche
En manos menos inspiradas, esta idea habría terminado como una simple broma alargada. Aquí, en cambio, hay una verdadera intención de construir un relato con energía propia, capaz de convertir una premisa disparatada en una experiencia que deja huella. La película entiende que el exceso también puede tener elegancia.
Veredicto
Veredicto, con guante blanco y sincera admiración: Death of a Unicorn es otra prueba de que A24 sigue siendo uno de los pocos estudios que entiende que el cine de género puede ser a la vez comercial, inteligente y absolutamente personal. Alex Scharfman ha debutado con una película fresca, divertida, visualmente ambiciosa y con dientes.
No es perfecta, pero sí valiente, y en estos tiempos eso ya es un milagro. Si les gustan las películas que mezclan risas con vísceras, sátira con fantasía y que no tratan al público como idiotas, esta es para ustedes. A24 lo ha vuelto a hacer: ha convertido un unicornio muerto en una experiencia cinematográfica viva y memorable.
Y ahora, si me disculpan, voy a apagar la luz. Que duerman bien… aunque dudo que consigan conciliar el sueño sin mirar debajo de la cama por si aparece un cuerno vengativo.









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