El jovencito Frankenstein - Poster
Young Frankenstein 1974 Mel Brooks

El jovencito Frankenstein

8.0 IMDb
🍅
95% Rotten
💩
99.0 Mierdómetro

Buenas noches. Bienvenidos a este rincón para noctámbulos, víctimas del insomnio crónico y aquellos que aún creen que el cine puede ser algo más que ruido y efectos especiales caros. Hoy les traigo una película que no se limita a resucitar al monstruo: le hace la autopsia en directo y, encima, le saca la gracia. […]

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Antonio Desgaste
RESEÑA POR

Antonio Desgaste

¿Dónde verla?

El Jovencito Frankenstein

Buenas noches. Bienvenidos a este rincón para noctámbulos, víctimas del insomnio crónico y aquellos que aún creen que el cine puede ser algo más que ruido y efectos especiales caros. Hoy les traigo una película que no se limita a resucitar al monstruo: le hace la autopsia en directo y, encima, le saca la gracia.

El jovencito Frankenstein pertenece a esa rara especie de parodias que no destruyen el mito, sino que lo mejoran. Mel Brooks no viene a profanar la tumba de Frankenstein; viene con educación, bisturí fino y muy mala intención a levantar la tapa del ataúd, comprobar si el señor todavía conserva los modales y, de paso, demostrar que el terror clásico siempre fue, en el fondo, un poco ridículo. Y lo hace con una seriedad tan absoluta que uno no sabe si aplaudir o pedirle que se deje de tonterías.

Porque aquí no hay chapuza. El blanco y negro no es un capricho retro: es una declaración de principios. Brooks reproduce el viejo estilo Universal con un respeto casi indecente, para que la broma no parezca una gamberrada de patio de colegio, sino una demolición de salón con orquesta de cámara. El chiste más eficaz, señores, no es el que grita; es el que entra de perfil, te sonríe educadamente y te clava el puñal antes de que hayas podido defenderte.

Mel Brooks

El Jovencito Frankenstein - Mel Brooks
Mel Brooks dirige con esa mezcla de anarquía controlada que solo tienen los comediantes que saben exactamente cuándo soltar la correa y cuándo tirar de ella. No confunde velocidad con gracia, ni atropello con ritmo. Aquí todo tiene cadencia: el caos parece espontáneo, pero está calculado con geometría de ingeniero. Deja que la escena respire, toma impulso… y luego le quita el suelo. Y uno cae, claro. Pero cae con estilo.

No se limita a homenajear el cine de monstruos: lo somete a una inspección cariñosa y despiadada. Ese es el verdadero milagro. Respeto sí hay, pero jamás se pone solemne. Y ese delicado equilibrio es lo que hace que El jovencito Frankenstein no envejezca como un chiste de moda, sino como una lección de buen gusto para el disparate más exquisito.

Gene Wilder

El Jovencito Frankenstein - Gene Wilder

No se olviden de que Gene Wilder no solo puso la cara: también fue coguionista. Y se le nota en cada plano. Su Frederick Frankenstein es un prodigio de contención nerviosa: orgullo académico, lucidez frágil y una desesperación que va ganando terreno con una dignidad casi heroica. Wilder tenía ese don cruel de parecer siempre un paso por delante del desastre… hasta que caía dentro con una elegancia impecable.

La comedia funciona precisamente porque no lo aplasta: basta con observarlo mientras intenta mantener la compostura en medio de un laboratorio que se le va de las manos. Precisión y ceja levantada. Absurdo sin ruido. Eso es Wilder.

Marty Feldman

El Jovencito Frankenstein - Marty Feldman

Y luego está Marty Feldman, que no actúa: altera el clima. Su Igor es el desorden con buenos modales. Entra en escena y, sin levantar la voz, hace que el resto del reparto parezca recién salido de una academia de protocolo. Nunca obedece del todo a la lógica de la película, pero tampoco la sabotea: la descompone desde dentro con una insolencia tan natural que termina siendo imprescindible.

Feldman parecía diseñado para personajes que llegan tarde, contestan raro y se van peor. En esta película es la prueba viviente de que el verdadero caos cómico no consiste en hacer ruido, sino en parecer un accidente que ha aprendido a hablar con mucha educación.

El toque femenino

El Jovencito Frankenstein - Mujeres

Teri Garr, como Inga, es el contrapunto perfecto al desbarajuste masculino: fresca, directa, con una sensualidad que no necesita alharacas y un acento que parece inventado para que cada frase suene a invitación involuntaria. No es decorado; es el oxígeno que evita que el laboratorio se convierta en una nevera. Gracias a ella, Frederick pierde la compostura con una excusa casi científica.

El rodaje

El Jovencito Frankenstein - Rodaje
Uno de los mayores aciertos fue la devoción casi enfermiza por la iconografía clásica. Brooks consiguió materiales auténticos de los viejos Frankenstein de Universal. No simula el pasado: lo reinstala, le pasa un plumero y luego le mete un chiste en el bolsillo del chaleco. Cuanto más serio parece el continente, más venenoso resulta el contenido. Esa es la nobleza rara de esta película: se ríe con muy mal carácter, pero con una educación formal impecable.

Curiosidades

El Jovencito Frankenstein - Anécdotas
Entre las anécdotas más sabrosas está la de la joroba de Igor, que Marty Feldman se empeñaba en mover de lado entre toma y toma. Brooks, en lugar de enfadarse, decidió aprovechar el despiste y convertirlo en parte del chiste. Hay que tener mucho talento para corregir un error con sentido del humor… y aún más para que el error parezca planeado desde el principio.

Y qué decir de la aparición relámpago de Gene Hackman como el ermitaño ciego. Breve, magnífica y con pinta de haber sido improvisada por el destino. Son detalles así los que explican por qué esta comedia conserva tanta frescura: no presume de ser graciosa. Simplemente lo es.

Gene Hackman en El Jovencito Frankenstein

Veredicto

El Jovencito Frankenstein - elenco

El jovencito Frankenstein sigue siendo una comedia de una inteligencia casi ofensiva. Respeta al monstruo, humilla la solemnidad y sale del cine indemne, con la corbata bien puesta. Mel Brooks y Gene Wilder construyeron una broma de altísima alcurnia; Marty Feldman le añadió el caos necesario. El resultado es una resurrección con muy mala educación… y muchísimo estilo.

En definitiva, demuestra que el buen gusto, cuando se descuida un poco a propósito, puede resultar extraordinariamente divertido.

Comentarios

1 Opinión Polémica

  1. Rujim

    Una obra maestra del cine, gran reseña!!! Motiva mucho a volver a verla

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